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El frío intenso y el implacable embate del ciclón pronto acaban con las pocas energías que te quedaban. Tu cuerpo entumecido va quedando paralizado, mientras el Demonio de los Hielos toma posesión de él, impaciente por comenzar una nueva y poderosa existencia. Para los seres de Ikaya, y pronto para los de todo Kalte, es el amanecer de una nueva y terrible era de tiranía, pero una era que no vivirás para ver.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
