70
-¡Rápido! ¡Tenemos que recoger las cosas y marcharnos inmediatamente! -grita Fenor, mientras el viento rugiente se lleva sus palabras en la negra noche.
-Los Kalkoths nunca cazan solos. Seguro que hay más cerca; perciben el olor de la sangre desde larga distancia.
Desarmáis la tienda y partís a toda prisa, con Dyce abriendo la marcha y tú en la retaguardia. No habéis recorrido más que cincuenta metros, cuando ocurre el desastre. Cegado por la oscuridad y el viento, no ve Dyce que el sendero acaba bruscamente al borde de un precipicio. Sientes que la sangre se te hiela en las venas al oír resonar en la oscuridad los gritos de tus guías. La muerte te acecha por todas partes y te aferras desesperadamente a la helada pared rocosa.
Si te untaste el cuerpo con aceite de Baknar, pasa al 209.
En caso contrario, pasa al 339.
