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Desvainas la dorada espada y, de un tajo, cortas las cuerdas que aprisionan tu pie. Libre al fin, saltas del trineo instantes antes de que caiga al abismo. Fenor corre en tu auxilio y tira de ti hacia atrás, para apartarte del borde de la grieta que se desmorona. Habéis perdido a los perros kanu, el trineo y vuestras provisiones, pero estáis vivos. Juntos atravesáis de un salto la grieta y os reunís con los demás.
Aunque habéis perdido vuestro equipo, tus guías opinan que debéis continuar la misión, aún a sabiendas de que las dificultades serán ahora mucho mayores. A lo lejos divisáis un estrecho pasaje, en el borde de la cornisa de hielo, en el punto donde ésta se une con la llanura de Hrod. Al caer la noche alcanzáis el abrigo de este estrecho desfiladero y decidís acampar en él.
Al hacer inventario de las provisiones que os quedan, os dais cuenta de que tendréis que disminuir las raciones a la mitad si queréis llegar todos a Ikaya. El escaso alimento que tomas, en lugar de darte fuerzas, te hace perder 1 punto de RESISTENCIA.
