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Te quitas el Triángulo Azul de Piedra que pende de tu cuello y lo acercas a la pared de granito: se ajusta perfectamente al hueco triangular. Al momento sientes temblar la plataforma sobre la que te hallas y oyes un rechinar de piedras. La puerta se abre lentamente, pero cuando se ha abierto menos de un metro, comienza a cerrarse de nuevo.
Sin dudarlo un instante, te lanzas contra ella y penetras en la fortaleza. La puerta se cierra de golpe a tu espalda.9
