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Pronto llegas a una vasta cueva en el suelo de la cual la presión del hielo en continuo movimiento ha abierto una enorme brecha de más de veinte metros de larga. Aparentemente no hay medio de atravesarla. Te quedas mirando el abismo, cuando adviertes unos toscos escalones excavados en la pared, que descienden en medio de las tinieblas.
Si deseas bajar los escalones, pasa al 302.
Si decides regresar por el mismo camino por el que viniste y tomar el otro túnel, pasa al 125.
