Las Cavernas de Kalte

300

Durante tres días con sus noches avanzáis penosamente hacia el norte por el glaciar desolado e inhóspito. Irian y Fenor han sufrido ambos la ceguera de las nieves y el implacable viento del norte parece consumir vuestras fuerzas. En la mañana del cuarto día que pasáis en el glaciar, el viento cede al fin y podéis calcular vuestra exacta posición. Os sentís consternados cuando Irian anuncia que os habéis desviado mucho de vuestra ruta.

Frente a vosotros, las crestas grises de una vieja cordillera surgen amenazadoras por entre las nieves del norte. Es un espectáculo impresionante y desolador.

-Las montañas Myjavik -dice Dyce, con el desaliento reflejado en su rostro barbudo-. Hemos avanzado demasiado hacia el este.

Las montañas Myjavik se levantan ahora entre vosotros e Ikaya. Atravesarlas significa abandonar los trineos y los perros kanu y continuar a pie con el equipo a la espalda. Existe otra posibilidad, pero os haría perder dos días preciosos: consiste en regresar hasta el glaciar y reemprender desde allí la marcha en dirección a Ikaya.

Si deseas abandonar los perros y los trineos, y atravesar a pie las montañas Myjavik, pasa al 12.

Si prefieres perder dos días y regresar al glaciar de Viad, pasa al 238.

Project AonLas Cavernas de Kalte