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Te tapas la nariz con la manga y te apartas del animal. Irian ha recobrado el conocimiento y se apresura a meter su mano en el aceite de Baknar y a extenderlo por su cuerpo.
La luz declina rápidamente y decidís acampar aquí para pasar la noche. Preparáis la cena y os la tomáis. Después te ofreces voluntario para hacer guardia por si vuelven los Baknars durante la noche. Prefieres pasar la noche sin dormir, aguantando los fríos vientos de la noche, mejor que compartir la tienda de campaña con tus guías que apestan a aceite de Baknar.
