Las Cavernas de Kalte

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La bestia lanza un espeluznante grito de agonía y el olor pestilente de su cuerpo penetra en tu nariz. Incluso los perros kanu arrugan el hocico de asco y huyen del nauseabundo olor.

Entonces se aproxima Irian con un cuchillo en la mano y no puedes reprimir una mueca de disgusto al comprender que se dispone a desollar al espantoso ser. Con repugnancia, le ves abrir en canal a la bestia, desde la garganta hasta el vientre, y desprender su blanca y gruesa piel. No puedes creer lo que ven tus ojos cuando Irian mete la mano en el animal y la saca llena de una grasa espesa, que extiende por su cara y por su cuerpo.

-Aceite de Baknar -grita entusiasmado-. Protege del frío y de la humedad. Es mejor incluso que las pieles para mantenerse aislado de los hielos de Kalte.

Extiende su mano llena del repulsivo aceite y te invita a untarte con él tu piel.

[ilustración]

Si deseas aceptar su ofrecimiento, pasa al 91.

Si no te agrada la idea de oler como una cuba de queso rancio, pasa al 172.

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