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Apuntas bien y lanzas el Diamante por el corredor. Rebota delante de las narices del Bárbaro de los Hielos y luego se detiene detrás de la escalera. El ruido y el fulgor de la piedra llaman la atención del bárbaro, que abandona su puesto para ver de qué se trata. Aprovechas la ocasión para correr escaleras arriba sin ser visto.
