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Durante la noche, una violenta ventisca azota con furia salvaje las montañas, enterrando tu improvisado refugio bajo una capa de nieve de más de tres metros. El frío entumece tus manos y tus pies y consume poco a poco tus energías. Vas cayendo poco a poco en un profundo letargo del que no despertarás jamás. Las nieves de Kalte pronto te habrán asfixiado.
Tu misión y tu vida terminan aquí.
