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Seguís a los Bárbaros de los Hielos desde hace casi dos horas, cuando una violenta tempestad de nieve se levanta desde el oeste. El terreno se vuelve quebrado y la nieve oculta las aristas afiladas como cuchillas del hielo que hay debajo. Para los exploradores bárbaros con sus esquís (fabricados con costillas de mamuts de Kalte), la superficie traicionera no ofrece dificultades. Pero atravesarlo a pie representa, por el contrario, una difícil prueba.
El viento cortante barre el glaciar, arrastrando consigo nubes de fina nieve que no te dejan ver. Eres consciente de lo peligroso que sería que os sorprendieran en campo abierto en medio de una ventisca. Así pues, haces a tus compañeros la señal de abandonar la persecución. Pero cuando te diriges hacia donde se hallan tus guías, caes de repente por una grieta abierta en la superficie del hielo.
