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Corres hacia la entrada del túnel y pronto dejas el río atrás. El túnel avanza hacia el norte y caminas por él durante largo tiempo. Te resulta imposible calcular la hora que es porque la perpetua penumbra de estas cavernas nunca cambia. A través de las grietas en la pared del túnel, vislumbras otras cuevas y las dimensiones gigantescas de este laberinto de dejan asombrado.
Casi te estás quedando dormido de pie, cuando de pronto percibes un olor a carne asada. Viene de otra cueva situada a tu derecha, unos metros más adelante. Tienes mucha hambre y debes hacer enseguida una Comida.
Si deseas investigar la cueva, pasa al 5.
Si prefieres no hacer caso de ella y proseguir tu camino, pasa al 132.
