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Con el borde de tu capa, borras una parte del pentáculo lo suficientemente grande para que el hombre pueda escapar por ella. Su extremada delgadez y su paso inseguro te impresionan.
-Gracias, Señor del Kai -dice-. Si logramos escapar de la fortaleza, me esforzaré en pagar la deuda que he contraído contigo. Pero será mejor que vayas delante -añade-, porque los ojos me duelen. La ceguera de las nieves me atacó y aún sufro sus efectos.
Así pues, abres la marcha por el corredor y estás a punto de entrar en el túnel principal que avanza hacia el norte, cuando dos manos de dedos de acero se cierran de pronto en torno a tu garganta. Un terrible alarido delata la verdadera identidad del mercader: es en realidad un Helghast, un servidor de los Señores de la Oscuridad, un muerto viviente dotado de la facultad de cambiar de apariencia a su antojo. Te ha mentido para que le sacaras del pentáculo, y ahora que ya no te necesita intenta matarte.
Te esfuerzas por respirar desesperadamente, mientras sus dedos esqueléticos te queman la garganta y tratan de desgarrarla. Pierdes 6 puntos de RESISTENCIA. Si continúas vivo, logras desasirte al fin de él, pero habrás de enfrentarte a esta criatura en un combate a muerte. Habida cuenta de la brusquedad de su ataque, no podrás beber ninguna poción antes del combate.
Si posees la Espada de Sommer, pasa al 304.
En caso contrario, pasa al 175.
