Las Cavernas de Kalte

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El vendaval cede poco a poco, el cielo se aclara y el glaciar de Viad se muestra en todo su esplendor. La superficie tersa del hielo semeja una fulgurante alfombra de nieve, en la que centellean piedras de todos los colores: amarillas, violetas, azules, verdes, naranjas y carmesíes. El brillo de los cristales es tan intenso, que las joyas más ricas a su lado resultarían apagadas. La pared de hielo se eleva a más de doscientos cincuenta metros y su escalada no parece presentar obstáculos, a pesar de ser extraordinariamente escarpada. Aunque el tiempo es bueno, empleáis casi toda una jornada en subir hasta el borde del glaciar. Habéis de descargar todo el equipo y subirlo a lo alto, donde lo colocáis de nuevo sobre los trineos. Los perros kanu no hacen más que pelearse todo el tiempo y la escalada ha sacudido tanto los víveres que, al final de la jornada, han quedado reducidos a una masa informe.

Al acabar el día estáis exhaustos. Se hace de noche rápidamente, por lo que decidís acampar al abrigo de una oquedad natural en el hielo. Os habéis ganado a pulso el merecido descanso.

Escoge al azar un número de la Tabla de la Suerte.

Si el número elegido se halla entre 0 y 6, pasa al 85.

Si el número elegido se halla entre 7 y 9, pasa al 300.

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