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La herida de tu pierna derecha te sangra mucho y no parece que la hemorragia vaya a contenerse por sí sola, así que te atas en torno al muslo un improvisado torniquete. Te incorporas después y echas una mirada en derredor.
Este monolito tenía sin duda la misión de impedir el paso a los intrusos o hacerles caer en una trampa. Debió ser un mago quien, tiempo atrás, le dotó de un potente poder de explosión.
Adviertes entonces que en el muro del norte se ha abierto un panel dejando al descubierto un oscuro pasadizo por el que se puede salir de esta sala.
Si deseas explorar esta nueva salida, pasa al 145.
Si prefieres tratar de abrir la puerta por la que entraste, pasa al 242.
