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De pronto eres lanzado hacia atrás, mientras el puente comienza a abrirse. Durante unos segundos, el trineo queda en equilibrio inestable en el borde, como un balancín, y oyes los gritos de horror de tus guías, que no pueden acudir a ayudarte. Sus voces son lo último que oyes antes de que el puente se derrumbe y te precipites en el abismo. Entre un revoltijo de nieve y piezas de tu equipo, caes más de seiscientos metros hacia una muerte segura.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
