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El arpón de la lengua del Kalkoth contiene un poderoso veneno que paraliza a sus víctimas antes de devorarlas. No han transcurrido cinco segundos, cuando el veneno surte efecto y quedas sin sentido.
Al despertar sientes un peso que te oprime el pecho. Es el cadáver de Irian. Y mientras te pones en pie con gran esfuerzo, un espectáculo desolador se ofrece ante tus ojos en medio de la bruma del amanecer; tus guías se hallan muertos y los restos de vuestro equipo esparcidos por el banco de hielo. Los cuerpos de los dos Kalkoths yacen sobre la nieve teñida de sangre. Ambos han muerto a golpes de tu espada. Aterido de frío y lleno de espanto, das tumbos durante una hora tratando de encontrar tu Mochila, hasta que te das cuenta de que la llevas encima.
Aunque aún te sientes aturdido, descubres al fin un escarpado camino por el que puedes abandonar el banco de hielo. Un viento glacial sopla despiadado en estas montañas hostiles y si no untaste tu cuerpo con aceite de Baknar pierdes 3 puntos de RESISTENCIA.
