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Te hallas a punto de perder tu concentración, cuando la cuerda que sujeta tu pie se afloja y quedas libre. Saltas del trineo apenas un segundo antes de que éste caiga por la grieta. Los estremecedores gritos de los perros kanu resuenan mientras desaparecen en la oscuridad. Fenor corre en tu auxilio y te arrastra hacia atrás para apartarte del borde inestable en el que el hielo comienza a desmoronarse. Habéis perdido a vuestros perros, el trineo y la mayor parte de vuestros víveres, pero al menos estáis vivos.
Sin pérdida de tiempo, saltas con Fenor a través de la grieta cada vez más ancha y os reunís con los otros. Tras una larga discusión, tus guías acceden a seguir adelante con la misión, aunque ahora las pruebas que os aguardan serán el doble de penosas. A lo lejos divisáis un estrecho pasaje que marca la unión del banco de hielo con la llanura de Hrod. Al atardecer alcanzáis el abrigo de este helado desfiladero y acampáis en él para pasar la noche. Rápidamente revisáis las provisiones que os quedan y veis que habréis de reducir las raciones a la mitad para poder llegar todos a Ikaya. En vista de la cena tan escasa que tomas, pierdes 1 punto de RESISTENCIA.
