Las Cavernas de Kalte

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Al día siguiente, se levanta un fuerte viento del norte azotándoos el rostro, implacable, hora tras hora. El banco de hielo de Ljuk se convierte en una masa desordenada de bloques de hielo de aristas puntiagudas. El avance se vuelve lento y penoso. Al llegar el mediodía, tiritas de frío; tienes los labios llenos de grietas sangrantes y las heladas ráfagas han recubierto tu cuerpo de una fría capa de nieve.

Dirigís vuestro trineo hacia un estrecho pasaje situado en el borde del banco de hielo, en su confluencia con la llanura de Hrod. Aquí os sentís protegidos del viento y, por primera vez en lo que va de día, veis con claridad lo que hay al frente.

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De repente, unos gritos por encima de vuestras cabezas os advierten de que no sois los únicos seres que se han guarecido aquí. Unos segundos más tarde, tres grandes Baknars saltan desde el muro de hielo y caen con estrépito sobre los trineos. Irian, tu compañero de trineo, sale despedido y va a dar con sus huesos sobre el suelo de hielo, donde queda inconsciente. Un hambriento Baknar carnívoro te impide acudir en su ayuda. No podrás esquivarle y habrás de luchar con él a muerte.

Baknar: DESTREZA EN EL COMBATE 19   RESISTENCIA 30

Si sales victorioso de este encuentro, pasa al 305.

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