92
La espantosa criatura lanza un último grito y se desploma a tus pies. Al retroceder para evitar el nauseabundo hedor de su cuerpo putrefacto, ves a otros tres Helghasts que avanzan hacia ti. Permanecer allí sería suicida. Avisas a gritos a Rhygar, te das media vuelta y huyes refugiándote en el bosque.
