Fuego sobre el Agua

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Un sacerdote se inclina de pronto hacia adelante y deposita otra Corona en la bandeja. La diligencia puede entonces continuar su viaje.

-Quizá algún día pueda devolverme el favor, hijo mío -dice y vuelve a reclinarse en su asiento antes de que tú puedas responder.

Pero te resulta extraño que la capucha de su vestimenta le mantenga siempre el rostro en la sombra.

En seguida cruzáis el caudaloso río y proseguís el viaje.

Pasa al número 249.

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