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Una de las criaturas, mucho más grande que las demás y vestida con una túnica de retazos de seda, grita una orden en su extraño lenguaje. Todas aquellas peludas criaturas empuñan sus lanzas y espadas, hechas al parecer de radios rotos de ruedas de diligencia y de palos de escoba. Con un extraño grito de batalla que suena algo así como «Gashgiss» o «Nashgiss», cargan contra ti. Tu curiosidad pronto cede paso al convencimiento de que debes huir de esos seres o te matarán arrollándote con el peso de su enorme número.
Te das la vuelta y echas a correr por el estrecho corredor hasta que sus gritos enfurecidos empiezan a apagarse. Llegas a la entrada donde el pasadizo conecta con el túnel principal y desde allí prosigues tu viaje.
