Fuego sobre el Agua

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Sin decir una palabra, el caballero te señala el bosque detrás de ti y vuelve a entrar en la atalaya, desapareciendo en su interior y cerrando la puerta con cerrojo.

El bosque es allí muy denso y la maleza una maraña de hierbas y zarzas. Será imposible internarse a caballo en esa espesura. Comprendes que tienes que abandonar tu montura y continuar a pie.

Pasa al número 244.

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