269
El horrible espectáculo de la criatura retorciéndose en el suelo te hace aborrecer aún más a los malvados Señores de la Oscuridad y a sus malvados secuaces.
Cuando el Helghast por fin se desintegra y tú estás seguro de que ha sido aniquilado retiras la Lanza Mágica y limpias su punta en la ropa del Helghast antes de que éste se consuma.
Impaciente por abandonar ese lugar, echas a correr por el túnel lo más deprisa que te permiten tus fuerzas.
