Fuego sobre el Agua

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Empuñando el arma, demuestras tu habilidad en blandirla y tu rapidez en manejarla como te enseñaron los maestros del Kai. A una velocidad vertiginosa haces molinetes con el arma por encima de tu cabeza y los movimientos de tu mano son como un confuso torbellino. Para terminar tu demostración, asestas un golpe al borde de un plato de estaño que sale despedido dando vueltas a través del local con tal celeridad que se empotra en la puerta de la bodega.

El marinero te observa pasmado.

Pasa al número 268.

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