Fuego sobre el Agua

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Viendo muerto a su jefe, los giaks desfallecen y se retiran a popa. El capitán Kelman reúne a sus hombres y les conduce al ataque contra las rugientes criaturas, haciéndolas replegarse y saltar al mar para evitar la lluvia de espadas. Sabiendo que han perdido la batalla, los kraans abandonan los mástiles y huyen a la costa distante.

-Gracias, señor -te dice el capitán estrechándote la mano-. Estamos orgullosos y agradecidos de tenerte con nosotros.

En la cubierta resuena una ovación con la que la tripulación te expresa su alabanza.

Ayudas a atender a los heridos mientras se reparan los daños que han sufrido los mástiles. Al cabo de dos horas, la reparación está ultimada, el viento hincha las velas y continúas viaje a Durenor.

Pasa al número 240.

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