Fuego sobre el Agua

234

Antes de que puedas defenderte, el Helghast se abalanza sobre ti y los dos caéis rodando al suelo.

Quizá te sirva de algún consuelo saber que tu muerte fue rápida e indolora. Te rompiste el cuello instantáneamente y te ahorraste la agonía que te habrían causado los dedos del Helghast desgarrándote y quemándote la garganta. Ahora el Sello de Hammerdal va camino de Holmgard, que a su vez caerá en poder de los Señores de la Oscuridad.

Tu vida y tu misión acaban aquí.

Project AonFuego sobre el Agua