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Durante tres días y tres noches la poderosa flota de Durenor navega a toda vela hacia el golfo Holm, a favor del fuerte viento que impulsa a las naves. Pero, aunque la travesía es rápida, el ánimo confiado de los soldados y sus deseos de entrar en batalla comienzan a decaer poco a poco como si un invisible vampiro les hubiese dejado sin voluntad. Lord Axim está próximo a dejarse vencer por la desesperación.
-El desaliento que invade a los soldados es obra de los Señores de la Oscuridad. Conozco su poder para cambiar la voluntad de las personas, pero la maldición que pesa sobre nosotros es un embrujo que ni siquiera podemos ver para combatir. Pido al cielo que cese este maligno encantamiento, pues si llegamos a nuestro destino en este estado temo que no tengamos ánimos para derrotar al enemigo.
Como en respuesta a su plegaria, la funesta maldición parece retirarse de la flota al amanecer del día siguiente. Pero al embrujo sustituye una amenaza mucho más fatal.
