190
Cuando utilizas el borde de una regla de acero para abrir la cerradura, de repente sientes un agudo dolor en el pecho. Una ingeniosa trampa ha sido colocada en la caja y, al abrirla, una pequeña aguja sale disparada de la tapa y se te clava en la carne. Su punta está impregnada de un veneno mortífero y tú mueres instantáneamente.
Tu misión y tu vida encuentran así un trágico final.
