174
El caballero da un paso hacia ti y dice:
-No he conocido a ningún campesino que pudiera comprarse un caballo. Usted no es un campesino, apuesto a que es un ladrón.
Con un golpe rápido de su espada te desmonta y caes al suelo como un fardo. Instintivamente empuñas tu arma en defensa propia cuando el caballero te ataca.
