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Despacio, uno a uno, van apareciendo los demás pasajeros y miran espantados al cochero muerto.
-Tenemos que enterrarle -dice el sacerdote.
Asientes en silencio y preparáis una fosa donde inhumáis el cadáver. Cuando todos volvéis a la diligencia, discutís lo que debería hacerse.
-Conozco el camino a Port Bax. Será mejor que yo conduzca la diligencia -se ofrece Halvorc.
-Espero que no nos acusen de la muerte del cochero -dice el sacerdote nerviosamente.
-Ha sido un accidente -replica Dorier.
-Y yo lo testificaré -añade Ganon-. Los caballeros de la Montaña Blanca nunca mienten.
Es cierto que en Durenor un auténtico caballero sólo dice la verdad, sea en su propio provecho o perjuicio. Las palabras de Ganon parecen tranquilizar al sacerdote y pronto la diligencia se pone de nuevo en marcha camino del este. Al anochecer llegáis a una estación de diligencias en un pequeño pueblo costero llamado Cala Gorn, habitado principalmente por proscritos, ladrones y Szalls.
Los habitantes del pueblo reciben con grandes sospechas la noticia de la muerte del cochero, pero las palabras de Dorier les convencen de que fue accidental.
En el pueblo sólo hay una posada, una fonducha conocida con el nombre de «La Esperanza Perdida». Su estado de abandono es típico de todos los tugurios de ese misero poblado de la costa. Una habitación por una noche cuesta 1 Corona de Oro.
Si puedes pagarla, pasa al 314.
Si no puedes, pasa al 25.
