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Te envuelves en tu capa del Kai y te cubres la cabeza con la capucha. El cochero grita y fustiga a los caballos y pronto enfiláis por una calzada bordeada de árboles junto a la costa en dirección hacia Ragadorn. Durante el viaje hablas con el cochero y te enteras de varias cosas útiles sobre esa ciudad portuaria.
Desde que Killean, el señor de Ragadorn, murió hace tres años, la ciudad es gobernada (o desgobernada, según la versión del cochero) por su hijo Lachlan. Al parecer, él y sus hombres no son otra cosa que piratas. Cobran al pueblo unos impuestos excesivos y asesinan a quien se resiste.
Estás hambriento y durante el viaje debes tomar una Comida o perderás 3 puntos de RESISTENCIA .
Por fin distingues a lo lejos las murallas de Ragadorn. Dobla una campana dando las doce. La diligencia entra por la puerta occidental de la muralla y se detiene.
-Si desea ir a Durenor, puede tomar una diligencia en la estación de la puerta oriental. Pero debe darse prisa porque sale a la una -te dice el cochero.
Agradeces el consejo al cochero y saltas a tierra. Por primera vez percibes entonces el repugnante olor de este sórdido puerto de mar. Un letrero enmohecido, clavado en la pared de una casa ruinosa, dice:
Si quieres ir hacia el sur por la calle de la Puerta Occidental, pasa al número 122.
Si quieres dirigirte hacia el norte por el paseo de la Ribera del Este, pasa al 323.
Si prefieres caminar hacia el este por la calle del Hacha, pasa al 257.
