11
Cubriéndote con tu capa del Kai te ocultas en el interior de un gran barril de madera. Pero es inútil, pues en menos de un minuto la trampilla se abre y cuatro indignados aldeanos bajan de un salto al sótano llevando antorchas y espadas en las manos. A patadas te sacan del sótano y los gritos de la chusma apagan las súplicas con las que pides merced.
Tu vida y tu misión acaban aquí.
