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Te cubres con la capucha de tu verde capa del Kai y contienes la respiración mientras el kraan vuela en círculo por encima de ti. Pasados unos pocos minutos, oyes las furiosas maldiciones de los giaks. El ruido de las alas del kraan se apaga al desaparecer la bestia y sus jinetes por el oeste. Tus rápidos reflejos te han salvado de ser capturado y probablemente asesinado.
Puedes volver al camino pasando al número 272.
O seguir a cubierto bajo los árboles si pasas al número 19.
