329
Al descender de la sierra hacia el cementerio de los antepasados percibes una extraña niebla que envuelve ese lugar tenebroso y prohibido, ocultando el sol y sumiendo el cementerio en una perpetua oscuridad.
Un frío horrible te cala hasta los huesos, tu caballo se espanta y, por más que lo animas, se niega a continuar acercándose a aquel terrible lugar. Así que tienes que prescindir del caballo y seguir a pie.
