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Después de una penosa escalada que se te antoja durar una eternidad, alcanzas la cumbre de la abrupta colina. A tu espalda, por encima de las copas de los árboles, pueden verse las ruinas aún humeantes del monasterio. Al norte se eleva hacia lo alto una columna de negro humo. Pequeñas llamas anaranjadas ondean bajo ese humo. Una profunda pena se adueña de ti cuando compruebas que lo que está ardiendo es el puerto de Toran.
De repente, un grito agudo encima de ti te avisa de que un kraan se dispone a atacarte. Se encuentra a escasa distancia y se lanza en picado para matarte.
Si quieres permanecer donde estás y pelear contra él cuando se halle a tu alcance, pasa al número 17.
Si deseas eludir su ataque y escapar bajando por el otro lado de la colina, pasa al número 89.
