Huida de la Oscuridad

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Utilizando las destrezas que te enseñaron tus maestros en el arte de la Caza, avanzas sin ser descubierto a través del follaje. En menos de un minuto te hallas justamente detrás de la estaca a la que está atado el guardabosques y a escasa distancia de ella. Las ramas apiladas a sus pies están ardiendo y una nube de humo envuelve a la pobre víctima. Empuñas el hacha y corres hacia él, oculto por el humo. No necesitas más que un hachazo para cortar sus ataduras y liberarle. Después le arrastras hacia el interior del bosque. Al internarte por él oyes los gritos de los giaks que descubren que su prisionero ha desaparecido literalmente en una nube de humo.

Pasa al número 117.

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