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Al comenzar tu escalada oyes un batir de alas que se acerca por el oeste. ¡Son kraans! Por el ruido que hacen calculas que deben de ser por lo menos diez, quizá más. Maldices tu mala suerte, pues la ladera de la colina no te ofrece ningún refugio si te atacan desde el aire. Durante ese difícil ascenso te será casi imposible rechazar un ataque y al mismo tiempo permanecer en pie.
Si decides empuñar tu arma y quedarte completamente inmóvil, en la esperanza de que los kraans no te descubran, pasa al número 327.
Si prefieres bajar a toda prisa por la ladera y ponerte a resguardo en el túnel, pasa al 170.
