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Al despertar te encuentras tendido en el suelo, al pie de una escarpada pendiente, en medio de una maraña de altas hierbas. Echas en falta la mochila y el arma y te duele la cabeza. No sabes cuánto tiempo has permanecido inconsciente, pero en cualquier caso comprendes que debes continuar tu misión sin más tardanza.
Te pones de pie y descubres la mochila, que está intacta. En cambio el arma se ha partido en dos y es, por tanto, inservible. Acuérdate de tacharla en tu Carta de Acción. (Si tienes más de un arma, sólo una de ellas se ha roto y puedes elegir cuál.) Recoges rápidamente la mochila y partes hacia el bosque.
