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Tapándote la nariz con la capa te aproximas cautelosamente a la bestia muerta. El olor acre y fétido de su negra sangre te revuelve el estómago, pero estás decidido a seguir adelante. Entonces reparas en una gran bolsa atada a su pecho. Al abrir la bolsa, encuentras en ella un Mensaje escrito en una piel de animal.
En el fondo de la bolsa hallas también una Daga. Puedes quedarte, si lo deseas, con ambas cosas: el Mensaje y la Daga.
Te alejas del cadáver y continúas andando por el sendero hacia el este.

