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Utilizando la disciplina de Poder mental sobre la materia, desatas las cuerdas que te sujetan las manos. Esperas a tener una oportunidad para escapar y correr a refugiarte lo más rápidamente que puedas en la densa maleza. Negras flechas te pasan silbando, pero ya estás muy adentro del bosque y de nuevo a salvo. Has perdido la mochila y las armas, pero sigues con vida e ileso. Continúas avanzando a través de la espesura.
