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Ves las mandíbulas de afilados colmillos de los lobos fatídicos y oyes los horribles gritos de los giaks. Dos de ellos vienen derechos contra ti. Tu caballo salta sobre las bestias que se aproximan y las cocea hasta tirarlas al suelo, salvándote de una muerte cierta. Golpeas con furia a un giak abriéndole una ancha herida en la cabeza. De pronto, como por un milagro, has atravesado la manada de lobos y sigues al galope por el camino despejado.
Pero una sombra te persigue. Es un kraan que se lanza en picado. Su blanco eres tú.
Si te desvías del camino y tuerces para ponerte a resguardo entre los árboles, pasa al número 171.
Si, haciendo caso omiso del kraan, continúas galopando por el camino a la mayor velocidad posible, pasa al número 120.
