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Agradeces el entrenamiento del Kai y tu rapidez de pensamiento, pues el pantano podía haber resultado tan mortífero como cualquier drakkarim o kraan.
Te preocupa el tiempo que has perdido y te apresuras a reemprender la marcha a través del bosque hacia el sur. Ves delante de ti una ancha senda que conduce en esa dirección.
