Huida de la Oscuridad

185

Aguzas la vista y escudriñas los árboles tratando de descubrir algún indicio del arquero escondido. No tienes que esperar mucho, pues al momento un intenso dolor te lacera el pecho y el empuje de tres negras flechas te derriba de espaldas. Dos de ellas se te han clavado profundamente entre las costillas y la tercera te ha atravesado el muslo.

Lo último que ven tus ojos son las altas copas de los árboles encima de ti y una gran libélula verde que se posa sobre la hebilla de tu cinturón.

Tu vida y tu misión terminan aquí.

Project AonHuida de la Oscuridad