Huida de la Oscuridad

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Después de una hora de marcha, los drakkarim se detienen de repente al ver acercarse por el sendero a una enorme criatura recubierta de grises escamas. La bestia se aproxima y tú puedes percibir su fétido aliento. Lanzando un rugido te atenaza la cabeza con sus poderosas manos palmeadas. Lo último que oyes es el agudo chasquido de tu cuello al romperse.

Tu búsqueda y tu vida acaban aquí.

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