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Cabalgas internándote con rapidez en el bosque. En silencio das las gracias al Príncipe por tan buen caballo, pues aunque el terreno es una maraña de zarzas y raíces no ha tropezado una sola vez. Pronto dejas atrás a los lobos fatídicos y concedes un descanso al caballo. Ha oscurecido rápidamente y es casi de noche.
Si deseas seguir de frente, pasa al número 46.
Si prefieres torcer a la izquierda (en la dirección del sendero que dejaste mucho más atrás), pasa al 143.
