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Al morir la criatura, su cuerpo se disuelve poco a poco en un repugnante líquido verde. Observas que la hierba y las plantas sobre las que se esparce el humeante fluido se marchitan y mueren. En el suelo, junto al cuerpo caído, hay una Gema que parece valiosa.
Un poco más adelante, en el mismo sendero, divisas un gran destacamento de giaks que corren hacia ti.
Si deseas tomar la Gema, pasa al número 304.
Si prefieres alejarte de allí a toda prisa, pasa al número 2.
