Huida de la Oscuridad

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Al abrirte camino penosamente entre los arbustos de la horca, las espinas te desgarran la capa y te hacen profundos arañazos en los brazos y en las piernas. Unos quince minutos más tarde logras salir de los zarzales y tambaleándote sigues andando entre los árboles.

Resta 2 puntos de RESISTENCIA de los que tengas actualmente, por las heridas que has sufrido.

Te sientes algo aturdido y los párpados te pesan como losas. De pronto te encuentras al borde de una empinada pendiente cubierta de árboles.

Si deseas bajar por la pendiente con el mayor cuidado posible, pasa al número 226.

Si consideras que en tu actual estado de somnolencia no te encuentras en condiciones de arriesgarte a efectuar ese difícil descenso, camina por el borde de la pendiente pasando al número 38.

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