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Logras persuadir al caballo para que se eche en el suelo y empiezas a cubriros a los dos con ramas y hojas secas. Oyes el aleteo del kraan cuando éste pasa volando por encima de los árboles. Vuelve de nuevo y describe círculos sobre el lugar donde tú estás, pero pronto se retira a través del lago.
Entonces tú decides partir también, no sea que el kraan vuelva con refuerzos.
