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Apuntas rápidamente y lanzas la roca a la cabeza del giak con todas tus fuerzas. Pero observas con espanto que el giak se agacha y la roca pasa sobre su cabeza sin hacerle ningún daño. Debes actuar inmediatamente si quieres salvar al hechicero.

Apuntas rápidamente y lanzas la roca a la cabeza del giak con todas tus fuerzas. Pero observas con espanto que el giak se agacha y la roca pasa sobre su cabeza sin hacerle ningún daño. Debes actuar inmediatamente si quieres salvar al hechicero.
Copyright del texto © 1984 Joe Dever.
Copyright de las ilustraciones © 1984 Gary Chalk.